Transformación: principios para transformar su vida en un año, un día a la vez.

JUAN 13:34  MODELANDO EL AMOR BÍBLICAMENTE

“Ambos padres deben amarse, ser ejemplos del amor divino y cumplir con excelencia los roles que Dios les ha asignado y desarrollar responsablemente la variedad de funciones que Dios les ha encomendado.”

El amor de los padres no solo incluye las caricias y el afecto que los construye sino también las reglas, reprensiones y disciplina que los entrena.

Una de las más grandes paradojas de la relación padre-hijo es que los hijos desean, necesitan ser controlados, pero insisten en que sus padres se ganen el derecho de controlarlos. Ellos necesitan padres que los amen y que practiquen sabia autoridad con regularidad y consistencia pues eso les brinda seguridad en la vida, aunque en ciertas ocasiones les moleste ser confrontados con la verdad. Los niños viven probando a los padres y están al límite de las fronteras que ellos establecen. Ellos tienden a examinar cuál será la reacción del padre y de la madre, y estos deben siempre actuar con amor. Si se dan cuenta que su padre es blando y tolerante traspasarán los límites, si se dan cuenta que es firme y consistente, aunque no les agrade, comprenderán que su deber es la obediencia.

Los padres aman a sus hijos cuando establecen los límites que todos deben respetar. Aprendí tempranamente en mi hogar paterno que mis padres no se toleraban la insolencia. De diferentes formas ellos me comunicaron que esas no serían formas aceptadas de relacionarnos. Las respuestas insolentes, la manipulación y la impertinencia son armas que muchas veces son utilizadas por los niños y siempre deben ser confrontados con amor.

Los niños quieren lo que quieren cuando quieren, como quieren y donde quieren. Los padres, con amor deben enseñar que la vida no gira en torno a lo que ellos quieren sino en torno a lo que Dios quiere.  Con amor debemos enseñarles que el camino de la vida no es una visita a un parque de diversiones y que el amor no permite cualquier tipo de acciones. El amor no solo abraza y acaricia, no solo respeta y motiva, no solo comprende los errores, sino que también los confronta con energía y firmeza.

Los hijos deben entender que el amor no es un sentimiento que se experimenta sino la capacidad que Dios nos ha dado, por medio de su Espíritu, para que podamos amar haciendo el bien a las personas amadas basados en principios divinos y sin dañarnos a nosotros mismos.

Las personas dan un valor desmedido a lo que sienten y manejan sus relaciones con los demás tomando como base su experiencia, suposiciones y tradiciones heredadas y no las convicciones bíblicas que deberían ser aplicadas. El amor nos motiva a hacer lo correcto y a veces lo correcto delante de Dios. El amor nos incita a tener muestras de cariño, y a veces firme y cariñosamente, realizar serias confrontaciones.

Compromiso:

Señor, me comprometo a aprender amar para amar como Tú exiges, para exigir ser amado como el amor permite.

LECTURAS BÍBLICAS: Juan 13:34, 1 Juan 3:18

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