Marzo 29

Transformación: Principios para transformar su vida en un año, un día a la vez.

SANTIAGO 5:16 CUANDO LA RECONCILIACIÓN ES POSIBLE

“La reconciliación y restauración son posibles cuando las personas involucradas en conflictos se arrepienten y se perdonan sinceramente y se someten a Dios humildemente.”

Estar compungido es muy diferente de estar arrepentido y solo podemos restaurar relaciones cuando ambas personas están listas a seguir las órdenes divinas que permiten la reconciliación. No todas las personas están dispuestas a enfrentar sus pecados ni todas las personas están dispuestas a perdonar o pedir perdón y cuando eso ocurre es imposible la restauración.  La humildad, la admisión de las faltas, el arrepentimiento sincero son pasos esenciales para que las relaciones enfermas vuelvan a ser normales y aunque nuestra intención siempre debe ser mantener la paz con todos, debemos aceptar que la Biblia nos anticipa que esto no siempre es posible. Para pelear, discutir se necesitan dos y para arrepentirse y sanar una relación enferma, también se necesitan dos cristianos dispuestos a someterse a las órdenes bíblicas de mantener la paz, la unidad y el amor en todas las relaciones que sea posible.

Sin duda no es fácil dar todos los pasos que Dios exige para arrepentirse y todos los pasos que Dios ordena para realizar la confrontación de un conflicto, pero solo quienes lo dan con fidelidad y responsabilidad encontrarán la solución, sea que la persona confrontada se arrepienta o no. En toda confrontación el ideal es que quien falló se arrepienta, pero el ideal de la persona debe ser amar a Dios con sus acciones y tener la paz con Dios parar dar todos los pasos en sus sabias confrontaciones.

La reconciliación es el paso final para una nueva y mejor relación. Este es el paso final de la resolución de un conflicto y está íntimamente ligado a lo que ha ocurrido en el proceso y al final que se llegó como producto de la confrontación. No puede existir reconciliación cuando uno de los dos rechaza el arrepentimiento o se opone a otorgar el perdón.

Reconciliación significa reemplazar la hostilidad y la separación con la paz y la amistad. La reconciliación ha ocurrido, en primer lugar, cuando las ofensas personales que han separado a las personas han sido puestas en un lugar que no perjudicarán su relación interpersonal, por medio de la confesión y perdón. En segundo lugar, cuando se ha llegado a un acuerdo con respecto a los asuntos materiales que deben ser restaurados, si es que estos han estado incluidos en el conflicto. Por ejemplo, si los conflictos personales fueron producto de la demora en el pago de una deuda, es necesario que se llegue a un acuerdo sobre cómo, cuándo y dónde se pagará la deuda. En muchas oportunidades se debe llegar a un acuerdo en los asuntos de disputas materiales antes de poder llegar a la confesión y el perdón.

Jesucristo nos reconcilió con Dios el Padre y Él quiere que seamos ministros de reconciliación de los hombres con Dios y que seamos dispensadores de su gracia y perdón entre nosotros para mantener relaciones sanas entre los que somos de la familia de Dios. Mediante la reconciliación elegimos renunciar al deseo de castigar o vengarnos de la otra persona. Al elegir la reconciliación elegimos el camino divino que permite la sanidad y la restauración de la relación.

Compromiso:

Señor, prometo que cuando sea sabio realizar la restauración, daré todos los pasos bíblicos que exiges para lograrla.

LECTURAS BÍBLICAS: Santiago 5:16, Gálatas 6:1

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